viernes, 6 de febrero de 2009

FELICIDAD

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después.
Después de terminar la carrera, después de casarnos, después de tener un hijo y entonces, después de tener otro.
Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.
Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestra pareja le vaya mejor, cuando tengamos un coche mejor, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.
La verdad es que NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO

Si no es ahora ¿cuándo?
La vida siempre estará llena de luegos, de retos.
Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora, de todas formas.
No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA

ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES

Y atesóralo más, porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que:
EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE

Así que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos... hasta el viernes por la noche, o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ESTE PARA SER FELIZ !

LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO

TRABAJA COMO SI NO NECESITASES DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO Y, BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO

1 comentario:

Auryn dijo...

Una persona, sabiéndose ya muy cercana a la muerte, me dijo una sentencia que se me clavó en el alma.
¿Sabes?, tengo la impresión de que la Vida, me ha vivido.
Desde aquel momento, me quedó claro que no permitiría que me pasara a mí lo mismo.
Y por eso, tu entrada me cuadro en la misma ventanita del cerebro en la que baila esa frase.
Un saludo desde mi pequeño planeta,